Por: Arturo Cisneros

CONSULTOR Sr., Especialista en Franquicias

 Los dichos populares son emanados de la experiencia de vida de nuestra sociedad mexicana, ¿estamos de acuerdo? Entonces deberíamos entender que “si al ojo del amo, engorda el caballo” y que aquel que “tiene tienda que la atienda” nos lleva a la conclusión contundente que si vas a tener un negocio lo deberás operar de tiempo completo, o con una supervisión estricta.

Si estás a disgusto con tu actual empleo, o si tienes unos centavitos que te heredó tu abue, o simplemente quieres cambiar de plan para enfrentar la vida, o todos los anteriores; entonces tienes dos opciones.

Por una parte, implementar tu idea con un negocio propio en donde el ensayo y error será el pan de cada día para salir victorioso. O buscar una franquicia que, desde el giro, te satisfaga y te motive a echarle para adelante día con día.

Entenderás que, en lo que debes cuestionarte, es más allá de la forma en que vas a invertir.

Si vas a emprender un negocio deberá ser con mucho entusiasmo y con la firme intensión de seguir preparándote, documentándote y tener elementos que faciliten la toma de la decisión que trasformará tu vida profesional, familiar y personal. Para iniciar un negocio debemos saber de mercadotecnia, de selección de sitios, de administración de personal, del IMSS y de la legislación laboral, del producto que vamos a vender, y muchas otras cosas más que si aprendes sobre la marcha te saldrá mucho más caro.

Con la idea de negocio propio o franquicia, olvida tus tiempos libres, habla con tu pareja y tu familia pues los descuidarás y debes evitar perderlas; tus hobbies, tus deportes, pues trabajarás más, y en caso de decidirte por una franquicia (o sea irte por la de Cuota) sí será tu negocio, pero te dirán cómo hacerlo: minimizan riesgos, pero también semi pulverizan tu creatividad e iniciativa.

Si te vas por la libre y ya sabes a qué giro te quieres dedicar, también ve pensando qué producto novedoso comercializarás; ah, y también a qué nicho de mercado vas a vendérselo. Pronto, muy pronto se terminará la lista de familiares y amigos que en buena onda y para ayudarte, te quieran visitar para comprar tus productos o servicios; entonces evalúa porqué el cliente común te va a preferir sobre tu competencia. Puedes dar terapias de yoga o vender deliciosos postres con la receta de la familia, pero si lo montas en solitario deberás también saber o documentarte de técnicas de mercadeo, ventas, publicidad, manejo de personal, publicidad e imagen, contabilidad, etc.; el inicio será muy difícil para levantar el negocio, y el riesgo de fracaso es muy alto.

Adhiriéndote a una Franquicia, te dedicas de lleno al funcionamiento diario de tu negocio, mientras que el Franquiciante se preocupa de investigar nuevos productos y mercados; proveedores; estadísticas de venta; campañas de publicidad y otras cosas imprescindibles para el buen funcionamiento del negocio. Ahora bien, ¿Realmente reduce el riesgo? Contundentemente sí, sin que ello implique garantía de éxito, ya que pensamos que todo lo que lleve el membrete de franquicia está bien hecho, y nada más falso que esa aseveración.

Las franquicias ni son un negocio seguro, ni hay que trabajar menos, ni se administran a larga distancia. Tienen el mismo riesgo que cualquier negocio, hay que trabajar igual o más y para que funcionen hay que estar al pendiente del negocio 24 horas. ¡Eso sí, con la asesoría y apoyo del Franquiciante! Lo cierto es que en una franquicia se tiene el respaldo de una compañía que ya cuenta con un nombre y experiencia en el mercado, ellos ya vivieron y padecieron que las cosas muchas veces salen mal y hay que volver a empezar. Recordemos que en todo emprendimiento hay un margen (chico o grande) de riesgo e inseguridad; las franquicias no son la excepción.

¿Te acuerdas cuando de niños salíamos a jugar y la dueña de la pelota o de la cuerda para brincar ponía las reglas, y cuando ella se llevaba su juguete se acababa el juego? Pues bien, en este sistema de negocio, el dueño de la pelota es el FRANQUICIANTE y es él quien determina quién juega, en qué cancha y con qué reglas.

¿Estamos dispuestos a jugar con el equipo de otro, realizando los sueños de otro y sólo viendo sus éxitos? Claro, también nosotros disfrutaremos de la una visión de ganar – ganar que trae implícito el modelo de franquicias; productos y servicios puestos a disposición y en beneficio de un mayor número de clientes en diferentes mercados. La verdad sea dicha, que se unan cada vez más inversionistas al proyecto y que aporten cada uno su propio capital es una de las razones de porqué el modelo de franquicia es un detonador del crecimiento de las marcas y de muchas economías, las cuales vemos que crecen y crecen cada día a una velocidad de vértigo, con presupuestos de publicidad cada vez mayores, con presencia de marca, precios, productos, etc.; factores que un negocio “independiente” jamás podrá tener, al mismo ritmo. Sólo Carlitos.

¿Qué ventajas y desventajas tiene unirse a una franquicia? Como todo en la vida, siempre hay dos vertientes. Entre las principales ventajas del sistema de franquicias está el aprovechamiento de un sistema de abastecimiento en que el franquiciante ya ha probado y que incluye los mejores productos y proveedores para la red; entrenamiento y capacitación antes, durante y después de la apertura del negocio; una marca reconocida por el cliente; acceso a programas de promoción y publicidad; y, una de las más importantes, la experiencia y años de operar unidades de negocio funcionando.

Existen algunas desventajas como la posibilidad de innovar y actuar en lo que crees que es más adecuado en un momento determinado, sin el permiso escrito de parte del franquiciante; además la posibilidad de relacionarse con un franquiciante incompetente o poco ético.

Todo franquiciante serio, antes de iniciar el otorgamiento (ojo, no te vende nada, eh?) de su modelo, debió hacer un análisis de franquiciabilidad y definir los parámetros de estandarización. De igual manera durante el proceso en que “armó” su franquicia debió haber realizado análisis financieros serios que justifiquen el cobro de regalías más allá de porque “les dijo el contador” o porque “así cobra mi competencia”. Antes de ingresar en este modelo de negocio debes comprender que, al igual que al señor de la renta no le importa cuál fue tu resultado del periodo, al franquiciante también deberás pagarle sus regalías y/o comprarle sus productos tengas o no utilidades del negocio.

Un beneficio del modelo de franquicias es cuando nosotros tenemos clientes generados por la marca, por un lado, y un costo directo de producto competitivo por el otro, tendremos un margen que permita pagar nuestros gastos y generar utilidades. Por otro lado, al igual que un negocio propio, serás tú el que contrate al personal, que diariamente esté pendiente a la atención a los clientes, y cuide los gastos del negocio; entonces la utilidad vendrá de nuestro resultado operativo y dependerá de que tanto te capacites y actualices; que tanto estás involucrado en el día con día de tu negocio.

En ambas opciones para emprender, si nosotros cuidamos el negocio, atendemos bien al cliente, damos buen servicio, contratamos, capacitamos y cuidamos el valioso recurso humano; evitamos el robo hormiga; cuidamos el consumo de energía de los equipos, cuidamos el indebido uso del teléfono; minimizamos las mermas de producto, y un sin fin de actividades diarias, entonces tendremos un negocio con mayores posibilidades de ganancias y utilidades; por supuesto el riesgo financiero siempre lo llevas tú.

Ni el negocio mejor asesorado, ni las franquicias vienen con garantía de éxito, todos conllevan un riesgo; hay que trabajar mucho en la línea de fuego de nuestra operación, en nuestra esquina, en nuestra ciudad.

Es muy común que las personas en general se acerquen a una empresa franquiciante, pero sin tener la más mínima idea de cómo funciona el sistema. Los Franquiciantes no proveen asistencia por ser buena onda

Los franquiciantes quieren que todo el sistema tenga crecimiento, prospere y por ende tenga ganancias para las partes, de donde el franquiciatario haga dinero, permanezca dentro de la Red y que siga pagando regalías con singular alegría; logrando crecimiento y consolidación de la Marca. De esta manera generando un circulo virtuoso en donde más personas compran en sus unidades y más inversionistas quieren formar parte de la Red.

El apoyo derivado de la Asistencia Técnica significa solución de problemas estratégicos y tácticos, pues el franquiciante entiende que serás tú, en TU negocio, quien solucione los problemas operativos del día a día; por eso te está confiando que representes su Marca en un mercado determinado. Tu responsabilidad está en encontrar al personal adecuado, lograr que trabajen conforme al sistema, capturar y retener clientes, controlar los gastos y costos, posicionar la marca, administrar el flujo de efectivo, mantener niveles de inventario adecuados y obtener utilidades. La franquicia es una receta del saber hacer; la correcta ejecución de la misma depende de ti.

En términos simples el iniciar con una franquicia parecería ser más caro que iniciar un negocio independiente. Pero la realidad es que estás pagando por la experiencia que el franquiciante tiene; y aunque a primera vista la inversión sea mayor, si se realiza la comparación al final del camino entre la inversión en una unidad franquiciada y los gastos que un emprendedor realizó en la creación de su negocio hasta dejarlo funcionando correctamente, el resultado sería que el emprendedor realizó un gasto mayor. ¿Quieres pagar por aprender de los errores de un tercero, o quieres aprender de los propios?

Independientemente del tipo de inversión que realices, con negocio propio o franquicia; y por más novato que seas como emprendedor, queda ESTRICTAMANTE PROHIBIDO descuidar el rubro de Capital de Trabajo.

Como mexicanos y buenos anfitriones nos acabamos lo que quedó de nuestros recursos después de la inversión inicial, pues invitamos al sacerdote al corte del listón, a mis tías de Querétaro y a los primos de Monterrey a quienes hasta les pagamos los pasajes; compramos bebidas y regalamos comida y al otro día no tenemos ni para el primer inventario del negocio.

Todo negocio requiere de un periodo de tiempo para lograr su estabilidad financiera, las Marcas con mayor posicionamiento probablemente tendrán períodos relativamente cortos, mientras que aquellas menos conocidas en la ciudad donde opere la unidad necesitarán períodos más largos para lograrlo. Toma en cuenta un período de por lo menos 6 meses para estimar el Capital de Trabajo necesario en donde consideres el pago de la renta, los servicios principales para la operación, los sueldos de los empleados y por supuesto tu sueldo actual.  En el mejor de los casos te abstendrás de utilizar este dinero y lo podrás invertir en algo más, pero si te enfrentas con un inicio difícil o un mes muy bajo, podrás recurrir a este fondo sin la necesidad de afectar tu operación en estos primeros meses, que son tan importantes. El Capital de Trabajo es como un seguro que contratas, pero esperas tenerlo sin utilizar; aunque si lo necesitas, lo debes tener disponible.

Tú decides: ¿por la libre, o la de cuota?

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